El municipio de Riba-roja renuncia a celebrar las fiestas previstas del 1 al 5 de septiembre

La pandemia sigue golpeando a las Fallas. El traslado de la fiesta a septiembre, del 1 al 5, para adaptarlas al contexto sanitario no ha surtido el efecto esperado y algunas localidades como Riba-roja ya han anunciado que renuncian a celebrarlas ante el incremento de la incidencia que puede imposibilitar «realizar actos que conlleven concentración de personas y puedan suponer un riesgo para la salud».

El crecimiento exponencial de contagios en la toda la Comunidad Valenciana se ha producido justo cuando las comisiones se ponen en marcha para tenerlo todo listo al regreso del verano y las seis de Riba-roja han determinado que no habrá celebraciones falleras, tal y como ha confirmado el Ayuntamiento. Esperarán a marzo de 2022 para volver a plantar sus monumentos y celebrar la fiesta en la calle.

¿Será esta la primera de muchas suspensiones? La evolución de la pandemia lo marcará. Desde el Ayuntamiento de Valencia y la Junta Central Fallera insisten en la necesidad de quemar los monumentos de 2020 que están saturando talleres o siguen almacenados en Feria Valencia, ahora bien, admiten que la fiesta tendrá que adaptarse a la situación epidemiológica.

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